Persigo unos versos

¿Qué haces?
Leo poesía.
No, en serio, ¿qué haces?
Persigo unos versos:
cansados y nublados versos 
que intentan descifrar la relación 
entre amor, luna y muerte;
silencio, soledad y alba.
Entre tu ombligo y el beso que me arrojas de lejos;
tu cuerpo y mi sábana fría.
Entre el poeta que leo y yo,
que ni doy con tu amor ni con la poesía.

Mientras estás entre mis brazos

Regresas, de repente, como te fuiste.
Traes una sonrisa forzada en tu rostro
que procura el perdón.
Y te abrazo…
Aunque no entiendo, no entiendo nada.
¿Por qué nuestro encuentro aquella primera vez?
¿Por qué te fuiste? ¿Por qué te esperé?
¿Por qué regresas?

Pero te sigo abrazando,
y mientras estás entre mis brazos
se va disipando la necesidad de respuestas.