Adam

Fui formado del barro:
del agua, y de esa tierra
rojiza como el fuego.
Moldeado, 
como vasija en manos de alfarero.

Fui dotado de vida
con el soplo de SU aliento.
Llegué a ser un ser
con una vida más elevada que la vida animal,
aunque un poco menor que los ángeles.

Fui hecho, de alguna manera
que sobrepasa mi entendimiento,
semejante (en no pocas cosas asombrosas)
a mi Creador.

Con capacidad de expresar amor, y sentir afecto;
de planificar mediante la reflexión
y ejecutar decisiones de acuerdo a conclusiones.

Di nombre a cada ser viviente,
criaturas que fueron sujetas a mi cuidado.
Cada quien estaba con un otro;
cada dos, en pareja; perfectamente complementados.

Pero en mí permanecía aún
aquella costilla,
de la cual ella fue tomada;

y al verla venir,
en detallada y hermosa figura,
y después de un profundo sueño,
exclamé con nuevo asombro:

¡Esta es carne de mi carne, y hueso de mis huesos!

Y si caminamos de la mano

Y si caminamos de la mano
y mostramos que el verdadero amor todavía existe.
Y si tú y yo nos amamos
y juramos
permanecer juntos hasta la muerte;
aunque nos tengan por locos.

Y si te dedico poemas
y te trato como a una dama,
como a vaso más frágil.
Tú y yo, un hombre y una mujer,
como Dios lo diseñó;
aunque nos miren como locos.
Aunque intenten anular nuestro amor
y le pongan el sello de anticuado o ficticio.

Eres mi mujer y eres hermosa

Eres mi mujer y eres hermosa;
la belleza de tu espíritu
que ilumina tu rostro;
el encanto de tu sencillez.
Frágil ante mis ojos,
el deber mío es tu cuidado:
con delicadeza de palabras
y con ternura de mis manos.
De una de mis costillas
tan cerca de mi corazón,
suspiro constante de mi alma.
La dama de mi compañía
y la conocedora de mi vulnerabilidad.

Quieres arrancarme

Quieres arrancarme
y llevarme contigo
para siempre…
Pero, ¿qué ganas con eso?
Si no me cuidas debidamente
me marchitaré:
perderé la belleza, la frescura,
la vitalidad…
Voy a secarme a tu lado;
y tú te irás
y te buscarás una nueva flor
en algún lejano jardín.

De la misma esencia

Mientras el alfarero del pueblo estaba trabajando en las vasijas para la fiesta de la pascua que se aproximaba, un jovencito se acercó al taller y le preguntó qué cosa había usado para formar vasijas tan hermosas. Sigue leyendo «De la misma esencia»